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Historia de la Noche
Prefacio de la versión castellana
por Elías Letelier


Historia de la Noche
Prefacio de la versión castellana

Siempre he detestado leer los prólogos de libros de poesía, por cuanto, generalmente sólo tratan de dirigir la lectura de la obra literaria. Ahora, contrario a todo lo anterior, me veo en la situación de tener que explicar al lector el origen de este libro, así como algunos aspectos fundamentales para su comprensión, pero como estoy contra este prólogo sugiero a quien lee lo considere como historia dentro de la historia.

Histoire de la Nuit. ISBN 2-89006-619-3
En 1993, después de haber forzado la retirada de un reducido contingente guatemalteco y capturarles el puesto de comando, constatamos que el recinto, lleno de celdas, era un mero centro de detención y de aniquilamiento físico. Allí encontramos, colgando al centro de un calabozo, una inmensa jaula de madera, la que hicimos bajar inmediatamente por razones de seguridad y para observar su asombroso rol. En un rincón había un plato de greda y en diagonal, al otro lado había excrementos humanos que por el color y textura, evidenciaban que hacía poco tiempo alguien había estado ahí.

Nos llamó la atención este instrumento de suplicio. Los compañeros que antes habían estado prisioneros en estos centros clandestinos del Ejército Guatemalteco jamás nos habían hecho mención de este refinamiento de los militares.

Ese día, después de haber terminado la rutina de reconocimiento, la comandante Teresa decidió que debíamos recoger más información de inteligencia y ordenó tomar nota de todas las escrituras que se encontraban en las paredes de los calabozos, enviándome, premunido de lápiz y papel a registrar los nombres, consignas y groserías escritas en los muros. A veces los prisioneros dejan información codificada, que regularmente es de gran utilidad para la insurgencia, por que, en más de los casos esa información nos entregan cifras claves sobre las fuerzas enemigas.

Con la asistencia de un mechero a parafina fui recorriendo los calabozos y anotando escrupulosamente todo lo que encontré en el camino, hasta llegar a la celda donde se encontraba la jaula. La idea de una jaula, colgando al centro de un calabozo, ya nos había excitado la curiosidad, al grado de dar paso a la especulación, donde algunos de nuestros camaradas sostenían o trataban de adivinar la idea de que los oficiales del ejército guatemalteco se entretenían con animales salvajes o de que los alimentaban con los prisioneros.

Cuando comencé a revisar la forma como fueron amarradas las tablas y los materiales utilizados para construir y colgar el armazón, vi en un costado de la jaula unas notas muy finas, que requerían una meticulosa atención para notar su valor y sentido. Al entrar en la jaula, por un hoyo de ochenta por noventa centímetros, pude constatar la imaginería del lenguaje y la forma estricta con que fue posada la escritura sobre las tablas de Monyocai.

Al principio, la escritura de la jaula parecía ser los textos que acostumbran a realizar la mayor parte de los prisioneros para guardar registro de la noción de tiempo, pero estas sobrepasaban todas nuestras expectativas: los textos eran de origen Minguny[1] .

Una de las primeras frases que sobresalía, como denotando una intencionalidad, era "", se encontraba tallada en el marco interior de la puerta, con letras subrayadas y un poco mayor que las otras, que en castellano quiere decir "Historia de la Noche" y "para siempre", era la última línea, en el otro extremo, escrita en el borde superior del cielo de la jaula.

Siempre se sostuvo la inexistencia del Minguny escrito, pese a que los albaceas del extinto The British Consortium for the Ameritas trataron de demostrar lo contrario y sostener una cruenta lucha erudita con la aristocracia blanca de Guatemala, con la que no se llegó a ningún acuerdo y mas tarde no hesitó en emplear su ejercito de ocupación para hacer desaparecer los vestigios de esta cultura, al negar toda posibilidad de ejercicio y manifestación cultural de esta lengua.

Esta escritura, hoy poco común, es un dialecto persotexpaxo, que guarda una relación fonética, del primer grupo, con los Noyamaltecos, de los cuales, más tarde derivan los Yenozainecos, también descendiente del tipo de escritura perteneciente a la familia del Ogam.[2]

La lengua Minguny se caracteriza por el empleo del apócope declinado y cuenta con cuatro preposiciones, donde se destacan los vocablos que implican una gran variedad de opciones que sólo se pueden conjugar después de lograr descifrar la intencionalidad. Sin dudas que esto se transforma en un gran obstáculo y requiere de la reconstrucción de la idea y luego de la intencionalidad y sólo a partir de este momento se puede establecer una estructura equivalente a la castellana.

Quedé muy evadido, traduciendo en voz alta los versos escritos al interior de la jaula, al grado de olvidar completamente las ordenes de la comandante Teresa.

Consideré que había que rescatar este texto, especialmente cuando algunos antropólogos aseveraban y otros todavía siguen insistiendo en que la lengua Minguny se trasmite oralmente y que no existe su escritura. Pedí relevo de mis funciones y continué la trascripción de los textos de la jaula. Al principio, la escritura me pareció inconclusa y fútil. Por un momento, pensé que no era más que el diario emocional de un prisionero, pero a medida que avanzaba en la lectura, comprendí que era algo mucho más profundo. Era la historia de un hombre desnudo que, prisionero en una jaula, descubre que es libre y se dedica a transcribir el mundo y la realidad en que habita.

"Yo fui testigo, en las campañas,
de la altitud del polen en su alba vertical,
que se desmayó con su fardo de cifras
y con su herencia de pilares y geología,
en otra conglomerada espiral
calló desde las crepusculares tarimas
a los lacónicos cuarteles de la sequía”.

Después de pasar once días, apresurado, transcribiendo los versos escritos en el interior de la jaula, completamente evadido en la complejidad de las psicoestructuras empleadas y que a ratos me hacía pensar en un moderno Gilgamesh, fui enviado con una columna a ciudad de México, donde debía participar en unas reuniones con un sindicato de trabajadores textiles, los que habían acordado financiar un pequeño hospital clandestino en la zona del Güyllany, cerca de la frontera con el estado de Chiapas.

Convencido de que en Ciudad de México tendría tiempo para dedicarme a la traducción de los versos Minguny, traje conmigo las transcripciones de los textos. Pero, no fue así. Una patrulla del ejército mejicano nos hizo una emboscada, causándonos dos bajas y obligárnos, después de un breve enfrentamiento, a tomar la retirada por la costa Atlántica, desde donde fuimos transportados a Miami. Allí, los compañeros estadounidenses a cargo de nuestra seguridad, nos desplazaron a diferentes direcciones, en mi caso, fui enviado vía Chicago a Francfort, donde arribé con el manuscrito Minguny y mi grado de Teniente Primero. Llegué a ese país a título de refugiado político, en el momento que Erick Honeker, el último jefe de estado de la Alemania del Este, hacía el viaje inverso para pedir refugio en Chile, mi país natal.

Después de una breve estadía, Amnistía Internacional y la comunidad hebrea me enviaron a Londres, con el manuscrito, donde recibí la documentación necesaria que me permitió abordar un avión con destino a Montreal, Canadá, donde mi esposa Monique Girard, embarazada de nuestra hija Kärla y un amigo, me recibieron con un gran entusiasmo.

Algunas semanas más tarde, recibí las becas del “The Canada Council for the Arts” (Consejo de Arte de Canadá) y del “Ministère de la Culture du Québec” (Ministerio de la Cultura de Québec), para concentrarme en la producción de esta obra.

Como primer paso, concluí la versión francesa, bajo el título “Histoire de la Nuit[3] ”, la que cuenta con serias omisiones de forma y estilo, como también de orden cronológico de los poemas. A manera de primera interpretación, fue publicada en Montreal del 1999, por la editorial francófona, l’Hexagone , la que distribuyó la obra a todos los países de lengua francesa, haciéndola merecedora de una excelente crítica en los medios especializados[4] , al punto de establecer que con esta obra se alteraba la opinión estética de Voltaire,[5] en Canadian Literature: a Quarterly of Criticism and Reviews. V. 175.

Es importante destacar que existen grandes diferencias entre las versiones francesas, italiana y castellana. Después de concluida la versión francesa, tomando en cuenta la necesidad de hacerle serias enmiendas y con la ayuda de la Faculty of Ancient languages and Anthropological Studies of the University of Lunenberg South, logré traducir con mayor acuciosidad la versión final a la lengua castellana, que luego permitió la traducción al italiano, por Elisabetta Lasagna, para ser publicada a finales del 2007, en Roma.

Lo que comenzó por una curiosidad rutinaria de inteligencia, con gran rapidez se transformó en un desafío de orden lingüístico y literario, que en todo momento me llevó a la misma pregunta: ¿Cómo podría dejar en el olvido lo que había encontrado en la prisión guatemalteca? Sin duda que no podía ignorar el trabajo de un cautivo, que desde una jaula vio el mundo y lo transcribió en versos. Fue imperativo darle un formato de libro, sobre todo, cuando en América latina los prisioneros políticos son históricamente olvidados por los mismos que incitan a los hambrientos y juventudes a las insurrecciones.

Elías Letelier
18 de diciembre,
Paris de 2005.



[1] En 1742, Brenett LaSage, antropólogo belga, descubrió los primeros escritos Minguny y con la ayuda de los indígenas y The British Consortium for the Americas, un año más tarde realizó las primera recopilaciones, compuestas de tres estudios de gramática y fonología. Fue durante este periodo del 1746 cuando contrajo la malaria que lo lleva a la muerte, a la edad de 42 años en lo que hoy se conoce como América Central.

[2] Ogam desciende del griego y equivale a ogme y significa acanalar, hacer ranuras en, rayar, estriar: Está compuesto de 18 consonantes y cuatro vocales, con otros signos que representan sonidos dobles como gl y nl para realizar diptongos. Las letras son construidas en una sola traza paralela, organizadas en grupos de 0 a 26, en posición superior, atravesada, sobre o debajo, como también diagonal.

[3] Letelier-Ruz, Elias. Hitoire de la Nuit. Montreal: lHexagone, COLL. «POÉSIE» POÉSIE, 1999. ISBN 2-89006-619-3 PARUTION: MARS 1999. < http://www.edhexagone.com/pagecat.asp?annee=1999&codecat=cg&no=4&saison=Printemps&page=9 >

[4] Desroches, Vincent. Canadian Literature: a Quarterly of Criticism and Reviews. V. 175, winter 2002. < http://www.canlit.ca/reviews/175/454_desroches.html >

[5] “La poésie québécoise récente nous a habitués à une sobriété qui pourrait se voir bousculée par ce genre de sujets nouveaux. Rappelons Voltaire un instant de son jardin (« le français n’a pas la tête épique » disait-il) et appliquons-nous à le faire mentir. Letelier Ruz peut apporter beaucoup à la poésie québécoise et mérite de nombreux lecteurs.”

 

Referencia
Literaria
Elías Letelier.  "Prefacio de la versión castellana."  Trazos: Poesía en movimiento. Ed. Elías Letelier. Ottawa: Editorial Poetas Antiimperialistas de América,  5 de Enero de 2006. <  >

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