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El acto terrorista contra la población civil en Londres, jueves 07 de julio del 2005, es acto criminal que merita una condena desde todos los ángulos de la sociedad y también impone un acto de disociación inmediata de toda aquella fuerza que presuma o manifieste ser partidaria de tales practicas.
El acto criminal perpetrado en Londres es el resultado de una correlación de fuerzas de las políticas del Terrorismo de Estado, ejecutadas por los gobiernos que han optado por establecer una hegemonía geopolítica sin considerar los costos ni las vidas que destruyen en su paso. Es la resultante de la impunidad impuesta con leyes antiterroristas y con sistemas que mantienen una practica sistemática de violaciones a los derechos humanos, donde se tortura; donde se mantiene una cárcel política, donde se hace desaparecer a los seres humanos y donde se asesina en la más absoluta impunidad
Es legítimo el odio de clase contra los carteles (oligarquías) que sostienen el capitalismo, que bajo las fórmulas del neoliberalismo mantienen un ágil sistema de opresión. Es lícito que se actúe en función de estos miserables, reduciéndolos como se hizo selectivamente contra algunos fascistas como Jaime Guzmán de Chile, y que en el acto de castigo se utilice todo instrumento de fuerza adecuado para tal fin.
Por tanto:
Pese a la responsabilidad que cabe al estado de Inglaterra, el que es responsable de este bumerang terrorista al haber puesto a su pueblo en manos de una guerra contra una nación a la que insiste en arrebatarle su riqueza energética, el acto terrorista realizado en Londres, formando parte del espectro militarista del capitalismo, es un crimen contra la humanidad y lo condenamos tajantemente.
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