Su Excelencia George W. Bush El tirano sonríe bajo la sombra de una esbelta cruz de oro. ¡Dios no está! Ahora, después del diluvio, bombardeará las iglesias para que nada perturbe su poderío.
Su Excelencia George W. Bush
El tirano sonríe
bajo la sombra
de una esbelta cruz de oro.
¡Dios no está!
Ahora,
después del diluvio,
bombardeará las iglesias
para que nada perturbe su poderío.