Castellano
Quietud
Elías Letelier

 

La piedra que sostiene mis pasos

guarda en su regazo de sedimentos

el léxico de prohibidos subterráneos. 

Alguien golpea sobre una mesa

y nada se interrumpe. 

El desequilibrio del cristal opaco que duerme

en un cúmulo de óseo abanico de sonidos,

por una estela de muscular monotonía de cenizas

descendió la cresta de una cuna volcánica

para custodiar las vigías de la permanencia. 

Una mano rota deshilacha su ligamento,

mientras todo continúa.

En su posa de turbia albúmina,

la piedra persiste con su ejercicio de tendón

y nada se interrumpe.