Castellano
Estupor
Elías Letelier

Exhausto subo a los límites de mi mordaza;

grito y tiemblo como el nervio de la esgrima

que en la punzada descubre una extraña quietud.

 

Tus ojos, que fueron míos,

se marcharon disueltos en la lluvia.

 

Hurto a la brisa o el agua de los ríos

tu tacto y danzo, muy solo,

en el refugio de un tiempo que pasó.

 

   ¿Dónde estás?

 

Todo fue construido en rigor al desamparo,

para que tú y yo no fuéramos

sin mezquinas reverencias y permisos.