Trazos
El Bumerang Terrorista en Londres
Elías Letelier

Memorias del Terrorismo
Todo acto cometido contra la población civil es y debe ser considerado como un acto terrorista, sin importar el origen ni las causales, como también, nada puede ni podrá justificar tal tipo de crímenes contra la colectividad.

 

El acto terrorista contra la población civil en Londres, jueves 07 de julio del 2005, es acto criminal que merita una condena desde todos los ángulos de la sociedad y también impone un acto de disociación inmediata de toda aquella fuerza que presuma o manifieste ser partidaria de tales practicas.

 

El acto criminal perpetrado en Londres es el resultado de una correlación de fuerzas de las políticas del Terrorismo de Estado, ejecutadas por los gobiernos que han optado por establecer una hegemonía geopolítica sin considerar los costos ni las vidas que destruyen en su paso. Es la resultante de la impunidad impuesta con leyes antiterroristas y con sistemas que mantienen una practica sistemática de violaciones a los derechos humanos, donde se tortura; donde se mantiene una cárcel política, donde se hace desaparecer a los seres humanos y donde se asesina en la más absoluta impunidad

 

Memorias del Terrorismo
Es legítimo defenderse contra la opresión impuesta por las oligarquías criollas y las incipientes, destruyéndolas en una lucha multiforme y selectiva, pero nada justifica y nada justificará un atentado contra la indefensión de la población civil. Esta es una marca registrada del imperialismo, el que a vista de la humanidad secuestra, tortura y asesina.

 

Es legítimo el odio de clase contra los carteles (oligarquías) que sostienen el capitalismo, que bajo las fórmulas del neoliberalismo mantienen un ágil sistema de opresión. Es lícito que se actúe en función de estos miserables, reduciéndolos como se hizo selectivamente contra algunos fascistas como Jaime Guzmán de Chile, y que en el acto de castigo se utilice todo instrumento de fuerza adecuado para tal fin.

 

Memorias del Terrorismo
Nuestros enemigos no son las policías, ni los militares, ni los aparatos judiciales; pues estos son un mero brazo inquisidor de las oligarquías, que desde las sombras negocian las vidas de mareas humanas y  privilegiadas por los estatutos jurídicos que dictan (leyes, constitución, etc.) someten y rigen los destinos de nuestras vidas. Nuestros enemigos no son los lacayos, sino las oligarquías que corrompen y dirigen los golpes de estados, masacres, bombardeos contra la población civil en Nicaragua, en Irak, en Panamá, en Afganistán, en Chile, Argentina, Turquía, Perú, Bolivia y contra cuanto pueblo que se revela y trabaja por la conquista de la justicia social.

 

Por tanto:

 

Pese a la responsabilidad que cabe al estado de Inglaterra, el que es responsable de este bumerang terrorista al haber puesto a su pueblo en manos de una guerra contra una nación a la que insiste en arrebatarle su riqueza energética, el acto terrorista realizado en Londres, formando parte del espectro militarista del capitalismo, es un crimen contra la humanidad y lo condenamos tajantemente.